Espacio Tembárgena

Simulador de vuelo

Historia del Catalina Guba

leave a comment »

Guba II

Richard Archibold (1907-1976) era un naturalista, zoólogo y además filántropo, nieto de un rico empresario John Dustin Archibaldo, podría decirse que el dinero no era problema para sus proyectos, este dinero lo utilizó para sostener diversas expediciones científicas en Nueva Guinea y a sufragar el Museo Americano de Historia Natural y más tarde para mantener una base de investigación en Florida. Ya en 1929 formaba parte del Club de exploradores de Nueva York.

Su primera expedición, en 1928 fue invitado a participar en la expedición zoológica franco-inglesa-americana, el estaba encargado de la recolección de mamíferos, ayudó que fuera su padre quien sufragara parte del proyecto.

En 1930 inspirado y alentado por Ernst Mayr, Archbold financió y lideró la primera de las tres expediciones a Nueva Guinea, tras esta primera expedición pobremente equipado comprendió que la logística era importante, por lo que pensó en equipar a las siguientes expediciones con logística, tales como aviones y comunicaciones radio. Y es a partir de la segunda expedición (1936-37) donde usaría un Fairchild 91, un hidroavión anfibio, este avión fue diseñado principalmente para cumplir con los requisitos que Pan Am había expuesto para la compra: pequeños hidroaviones para operar en el Amazonas y el Yangtze, de cuatro pedidos Pan Am adquirió solo dos, viendo que cumplían con su cometido sobradamente, por tanto, el Fairchild A-942-A fue expresamente fabricado para el museo de historia natural, y su prototipo, fue vendido a la republica española, el cual fue posteriormente requisado por las fuerzas nacionalistas en la guerra civil, en cuyas líneas sirvió hasta 1938. El hundimiento del Fairchild de Richard Archbold cuando estaba anclado en Port Moresby durante una tormenta redujo bastante la duración de esta 2ª expedición.

La tercera y más ambiciosa expedición a Nueva Guinea tuvo lugar en 1938-39, en la parte holandesa de esta isla, esta vez uso un avión PBY-2  Catalina pilotado por Russell R. Rogers (ver fotos del encabezado), y bautizado con el nombre de Guba II, bueno para aterrizar en los lagos y ríos de la región, así como de ayuda a reconocimiento del terreno y fotografía aérea, fue así como se descubrió el pueblo Dani, en el valle Baliem.

Como es una historia de aviación nos centraremos en los aviones. Al final de la expedición fue contactado por el capitán P.G.Taylor, que representaba intereses australianos, y que ante la inminente guerra con Japón estaba buscando una posible ruta alternativa hacia Europa, sobre el Océano Indico y vía África, mejor que vía Asia, que estaba a punto de ser arrasado por el fuego de la guerra, y parecía ser que el Guba II era el avión idóneo para este cometido cosa que propusieron a Archbold a lo cual él accedió, se preparó el viaje sufragado por el gobierno de Australia y con Taylor como navegante. Se propuso la ruta Port Hedland (oeste de Australia) Mombasa (Kenia), y así se acometió satisfactoriamente la empresa, tras la cual Taylor volvería a Australia, y Archbold continuaría su viaje hacia el oeste, hasta Nueva York, donde aterrizaría en julio de 1939, atribuyéndose así el ser el primer avión en cruzar el Indico de Este a Oeste y el primero en circunnavegar el globo terráqueo por la zona mas amplia del ecuador (lo que sígnifica má distancia). Con el comienzo de la segunda guerra mundial se interrumpirían las expediciones a Nueva Guinea por lo que Archbold estableció una estación biológica en Lago Placide, Florida, donde viviría el resto de su vida, se financiaron más expediciones a Nueva Guinea por parte de Archbold pero no participaría personalmente en ellas.El porqué de el nombre de este Catalina, Guba II, también tiene una historia interesante, es Guba II porque antes hubo un Guba, este fue el primer avión en versión civil, y que fue comprado por Archbold en 1937, Guba, que significa tormenta repentina en dialecto Motu de Nueva Guinea, desde el primer momento de su botadura estuvo rompiendo records, como el de ser el avión de propiedad privada más grande en ese momento, y el de primer y único hidroavión en  haber atravesado America del Norte de costa a costa. Mientras lo estaba preparando para su segunda expedición a Nueva Guinea, fue requerido por el gobierno ruso para que se lo vendiera, y así poder continuar la búsqueda que en aquel tiempo se realizaba de Sigismund Levanevsky ( el Lindbergh ruso) y su tripulación, que pretendía atravesar el Polo Norte a bordo de un bombardero cuatrimotor, el Bolkhovitinov-A , partiendo desde la Rusia soviética hasta Fairbanks y Nueva York, intentando comprobar que una ruta comercial Asia-Norteamérica atravesando el polo (transpolar) era viable. El avión fue embarcado hacia la Unicón Soviética en un vapor. Un investigador canadiense fue el encargado de volar el Guba, ahora bajo la designación de L-2, sir Hubert Willkins, realizó cinco vuelos de búsqueda sin éxito alguno. Con Hubert volaba Jimmy Mattern, el cual, en 1933, había sido rescatado a su vez, por el desaparecido Levanevsky, cuando intentaba circunnavegar el mundo a bordo de su Lockheed Vega, y que acabó estrellado en plena Siberia.

Más tarde Hubert Willkins escribiría a Reuben H. Fleet (ex mayor con una larga carrera militar y ahora industrial del mundo de la aviación, contructor del Catalina y otros hidroaviones de éxito), sobre este avión,…he volado unas 19.000 millas bajo las condiciones más adversas, volando sobre áreas salvajes y no cartografiadas, y cargado hasta el límite de su capacidad, y he de felicitarles por la construcción de tan notable avión, sin este notable avión estas misiones no hubieran podido acometerse.

Como se dijo anteriormente, este avión se enviaría a Rusia, entonces la Unión soviética, y transformado para su uso militar, fue destruido por un submarino alemán en 1942, en la bahía de Moller, Nueva Zembla. Tan impresionados estaban los rusos con este avión que se encargaron tres más y se compró la licencia a Lockheed para su fabricación en suelo ruso.

A Guba II se le había adosado un pequeño motor fueraborada de nueve caballos para poder acercarse a la costa sin necesidad de los dos potentes motores del Catalina.

Seguría contribuyendo en la expediciones en Nueva Guinea, aunque Richard Archbold no volará en él.

Anuncios

Written by bernatejal

30 junio, 2011 a 18:08

Publicado en aviación, Relatos

Tagged with , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: